Es posible que sin darte cuenta estés pagando más de lo debido en el contrato con tu operadora móvil. El coste extra se origina cuando contratas servicios que, en la práctica, no utilizas. Por ejemplo, contar con datos ilimitados, llamadas internacionales o contenidos en streaming de alta calidad puede ser innecesario si tu consumo no se alinea con tales prestaciones. Por ejemplo, puede que en ocasiones prefieras conectarte a una red wifi mientras estás en casa o no realices llamadas directas con frecuencia -usando llamadas de voz en las apps de mensajería-, pagar por esos servicios solo incrementa tu factura.
Otro aspecto a verificar son los cargos ocultos que se suman al precio base del plan. Suele ser habitual que se apliquen recargos por activación, pagos extemporáneos, impuestos o costos regulatorios que, de forma discreta, se añaden a la factura mensual. Este conjunto de cargos, aunque en un principio parezcan irrisorios, puede acumularse y elevar el desembolso a lo largo del tiempo. Por ello, es preciso revisar detalladamente cada parte en la factura y, si resulta confuso algún dato, llama al operador para aclararlo.
También hay que tener en cuenta que lo que pagabas hace uno o dos años puede que esos precios estén ya desfasados en comparación con las nuevas ofertas. Las operadoras móviles actualizan constantemente sus tarifas para atraer a nuevos clientes, y en ocasiones, otros proveedores -incluyendo operadores más pequeños- ofrecen condiciones más ventajosas. Tómate el tiempo para comparar lo que pagas con las opciones vigentes en el mercado.
Al mismo tiempo, algunas compañías ofrecen beneficios al combinar servicios, suscribirse al pago automático o por pertenecer a determinadas empresas. No obstante, casi siempre es el usuario quien debe indagar y preguntar por estas oportunidades de ahorro. Así, contacta con tu proveedor para saber si tienen alguno de esos descuentos.
El coste total de un plan no se limita únicamente a lo que aparece en la factura, sino que también a aspectos indirectos como la comodidad que brinda el servicio y la eficacia del soporte técnico. Contar con una atención al cliente permanente o con una excelente cobertura de red puede justificar un coste mayor, mientras que si sufres problemas constantemente o la asistencia es deficiente, deberías replantearte cambiar de operador.
Si llegas a tal punto, analiza las tarifas de las operadoras de la competencia, como duración del contrato, las posibles penalizaciones por cancelación anticipada y los detalles de las ofertas promocionales, pero también la reputación del proveedor antes de contratar o cambiar de operador. Y es que, en ocasiones, las ofertas que parecen demasiado atractivas esconden restricciones en el uso de datos o condiciones poco claras, por lo que es preferible mantenerse alerta y consultar siempre la letra pequeña para evitar sorpresas desagradables.